Algunos creen que «la memoria RAM sin usar es memoria desperdiciada», y consideran válida cualquier acción de precarga o pre-caché para acelerar el rendimiento de ciertas aplicaciones. En la otra acera, están los que piensan que «desperdiciar RAM a través de un mal uso es peor», y llaman al desarrollo de software más eficiente.
En Microsoft siguen suelen adoptar la primera estrategia, y defienden su posición a pura fuerza bruta: Cada nueva versión de Windows requiere más memoria que la anterior, y de repente, consumir uno o dos gigabytes en preload sobre una base de 16 o 32 GB no parece algo tan grave. El último programa oficial en sumarse a estas filas es el mismísimo Explorador de archivos, criticado hasta el aburrimiento por su espantoso rendimiento. Windows Latest lo puso a prueba en el último build Insider, y esto fue lo que sucedió:
Explorador de archivos con precarga: Se inicia más rápido, pero…
Comencemos por lo obvio: El Explorador de archivos con precarga consume el doble de memoria. En promedio, sus 32-35 MB pasan a 67-70 MB, y efectivamente se inicia un poco más rápido. 35 megabytes no son nada, y nadie pensaría dos veces al momento de ceder esa memoria… pero el problema no está allí. El menú contextual sigue arrastrándose, al igual que la carga de la sección de inicio, y si lo comparamos con el Explorador de Windows 10, la diferencia en favor del viejo sistema operativo es enorme.
La razón es simple: La base en ambos sistemas es la misma, pero Windows 10 usa la clásica interfaz Win32, mientras que Windows 11 crea un overlay con elementos WinUI/XAML modernos, y el efecto es aún peor al cargar el «nuevo» menú contextual. En resumen, precargar el Explorador de archivos es un atajo que funciona a medias, y el usuario termina tomando la única medida válida: Reemplazarlo por completo. Hay docenas de opciones abiertas y gratuitas (incluyendo todos los clones inspirados en el Norton Commander) que funcionan mucho mejor.
Fuentes y vídeos: Windows Latest
