
Capturada por el físico David Nadlinger, esta fotografía galardonada muestra algo casi imposible de imaginar: un único átomo de estroncio suspendido entre dos electrodos metálicos.

El átomo se mantiene en su lugar mediante campos electromagnéticos dentro de una cámara de vacío y luego es golpeado con láseres ajustados con enorme precisión. Estos láseres hacen que el átomo absorba energía y vuelva a emitir luz con tanta intensidad que se vuelve visible a simple vista, sin necesidad de un microscopio.
Lo que hace extraordinaria la imagen es su escala. Normalmente pensamos en los átomos como conceptos abstractos e invisibles, sin embargo, esta fotografía captura un único bloque fundamental del universo brillando en el espacio real.
Convierte la física cuántica en algo tangible, mostrando que incluso las partes más pequeñas de la realidad pueden ser observadas, controladas y fotografiadas con belleza.
