Científica chilena desarrolla un innovador probiótico para prevenir el cáncer gástrico


Un avance científico de origen latinoamericano comenzó a captar la atención de la comunidad médica y del público general por su potencial impacto en la prevención del cáncer gástrico, una de las enfermedades con mayor índice de mortalidad a nivel mundial. El logro fue encabezado por una científica chilena, cuyo trabajo permitió crear el primer probiótico diseñado específicamente para combatir la infección por Helicobacter pylori, bacteria considerada el principal factor de riesgo en el desarrollo de este tipo de cáncer.

El cáncer gástrico representa un grave problema de salud pública, especialmente en América Latina, donde miles de personas son diagnosticadas cada año. Diversos estudios han demostrado que la presencia prolongada de Helicobacter pylori en el estómago puede generar inflamación crónica y aumentar significativamente las probabilidades de desarrollar lesiones precancerosas. Frente a este escenario, la posibilidad de contar con una herramienta preventiva, natural y accesible abre una nueva etapa en la medicina moderna.

Cientifica chilena desarrolla un innovador probiotico para prevenir el cancer

Detrás de este avance se encuentra la Dra. Apolinaria García Cancino, una destacada bioquímica y doctora en ciencias biológicas, además de profesora en la Universidad de Concepción, en Chile. Durante más de 17 años, dedicó su carrera a investigar la relación entre la bacteria Helicobacter pylori y el cáncer gástrico, enfocándose en alternativas que permitieran reducir la colonización bacteriana sin recurrir exclusivamente a tratamientos antibióticos tradicionales.

El resultado de ese trabajo fue el desarrollo de un probiótico innovador, basado en la cepa Lactobacillus fermentum UCO-979C, un microorganismo beneficioso capaz de adherirse a la mucosa gástrica. Esta característica resulta clave, ya que impide que la bacteria dañina se instale y se multiplique en el estómago. Además, este probiótico contribuye a la producción de sustancias antimicrobianas y estimula la respuesta del sistema inmune, fortaleciendo las defensas naturales del organismo.

A diferencia de otros enfoques, este probiótico contra el cáncer gástrico puede consumirse como suplemento, lo que facilita su incorporación en rutinas preventivas y lo convierte en una alternativa práctica para amplios sectores de la población. Su objetivo no es tratar el cáncer una vez desarrollado, sino reducir el riesgo al atacar uno de sus principales desencadenantes.

Los resultados obtenidos en ensayos clínicos reforzaron el valor del descubrimiento. En el estudio participaron voluntarios divididos en dos grupos: uno consumió el probiótico desarrollado en Chile y el otro recibió un placebo. Los datos fueron contundentes. Solo un 2,7% de las personas que ingirieron el probiótico resultaron infectadas por Helicobacter pylori, frente a un 34,2% del grupo que no lo recibió. Estas cifras reflejaron una eficacia superior al 90%, posicionando al producto como una herramienta preventiva de alto impacto.

La propia científica ha remarcado la importancia de diferenciar conceptos, ya que este avance corresponde a un probiótico, es decir, microorganismos vivos que aportan beneficios a la salud cuando se consumen en cantidades adecuadas. No se trata de un prebiótico, que cumple una función distinta al servir como alimento para bacterias beneficiosas ya existentes. Esta aclaración es fundamental para comprender el alcance real del desarrollo chileno.

El reconocimiento no tardó en llegar. La Dra. García fue distinguida con importantes premios en innovación científica, incluyendo el título de Inventora del Año otorgado por INAPI y el Premio AVONNI, entre otros. Además, el probiótico ya se comercializa en cientos de puntos de venta en Chile, bajo una marca especializada, y existen planes concretos para su expansión internacional hacia mercados como Europa, Estados Unidos y Asia.

Este logro no solo representa un avance en la prevención del cáncer gástrico, sino que también posiciona a la ciencia latinoamericana como protagonista en el desarrollo de soluciones médicas innovadoras. La historia de este probiótico demuestra que la investigación sostenida, el conocimiento local y la transferencia tecnológica pueden generar herramientas concretas para mejorar la calidad de vida de millones de personas.

Más allá del impacto científico, el trabajo de la Dra. Apolinaria García se transformó en un símbolo de esperanza, al mostrar que es posible abordar enfermedades complejas desde una mirada preventiva, natural y basada en evidencia. Su aporte refuerza la idea de que el futuro de la medicina también puede construirse desde América Latina, con innovación, compromiso y visión a largo plazo.

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